El 21 de septiembre de 2001 fueron subastadas las galeradas de Cien años de soledad. 180 folios y 1.026 correcciones de puño y letra de Gabriel García Márquez, dedicadas al matrimonio Alcoriza con estas palabras: 'Del amigo que más los quiere en este mundo'. Junto a la firma escribió la fecha: 1967. Era la primera copia de las pruebas de imprenta de la novela. Treinta y cuatro años después, García Márquez relató la historia de aquel original que escribió en 18 meses, urgido por prestamistas y con la convicción de que sus penurias estaban a punto de acabar... Leer más...
Suecia, la fiesta de García Márquez
A las 6 de la mañana del Jueves 21 de Octubre de 1982, el vicecanciller de Suecia, Pierre Shori, llamó por teléfono a México a Gabriel García Márquez y le dijo “Ponte el frac cuando vengas en diciembre a recibir el premio”. Una hora más tarde Colombia explotaba de júbilo, un escritor de esta tierra era canonizado con el mayor galardón de las letras universales, el Premio Nobel de Literatura, algo que nadie pensó jamás que pudiera ocurrir, y menos en un hijo de la tradición cultural de nuestro Caribe, tan menospreciada por el centralismo excluyente. La Academia Sueca, por unanimidad de sus 18 miembros, concedía el codiciado premio a GGM, “por sus novelas y cuentos, donde lo fantástico y lo real se funden en la compleja riqueza de un universo poético que refleja la vida y conflictos de un continente”.
Desde Poemas de la ofensa, hasta sus libros más recientes, así su decir se haya ido extendiendo hasta llegar casi que a una narrativa de juglar, los argumentos que han interesado a Jaime Jaramillo Escobar bordean zonas como el regusto por lo mórbido, la vida errante y marginal, los climas tropicales, la exaltación de los comportamientos y formas de la belleza de la raza negra y la burla y el sarcasmo de las pasiones eróticas. Una poesía imprecisa que es al tiempo canto, proclama, vaticinio, magistrado, agüero y pueblo mismo en una plaza de mercado. Una voz colectiva que se hace presencia de un pueblo.
Una rubia, DON RUFINO, 4 % en alcohol, de bálsamos y pajas maltosas, intensa y moderada, gruesa en espuma pero poco cremosa, con un sabor amargo de salados toques, seca, digna de cualquier beodo bogotano de clase media y por supuesto, alta. Magnifica cerveza que no causa hastío, como ha dicho Jamona Pouliquene, experta en licores y experimentada madama de la Université National en la Cité Universitaire du Santa Fe. Leer más...