Vinicius de Moraes
Soneto de la mujer al sol
Una mujer al sol es todo mi deseo.
Viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz,
y la flor de los labios abierta para el beso,
y en la piel, refulgente, el polen de la luz.
Una hermosa mujer, los senos en reposo
y caliente de sol, nada más se precisa.
El vientre terso, el pelo húmedo, y una sonrisa
en la flor de los labios abierta para el gozo.
Una mujer al sol sobre quien yo me arroje
y a quien beba y me muerda y con quien me lamente
y que al someterse se enfurezca y solloce,
e intente rechazarme y que, al sentirme ausente,
me busque nuevamente y se quede a dormir
cuando yo, apaciguado, me disponga a partir.
Mensaje a la poesía
No puedo.
No es posible.
Díganle que es totalmente imposible.
Ahora no puede ser.
Es imposible.
No puedo.
Díganle que estoy tristísimo,
pero esta noche no puedo ir a su encuentro.
Cuéntenle que hay millones de cuerpos por enterrar.
Muchas ciudades por reconstruir,
mucha pobreza en el mundo;
Cuéntenle que, en alguna parte del mundo, una criatura llora
y las mujeres están volviéndose locas y hay legiones de ellas que
torturan la nostalgia de sus hombres; cuéntenle que hay un vacío
en los ojos de los parias, cuya inanición es extrema; cuéntenle
que la vergüenza, la deshonra, el suicidio rondan el hogar
y que se quiere reconquistar la vida.
Soneto
Esa mujer que se arroja fría
y lúbrica en los brazos, y a sus senos.
Me aprieta, me besa y balbucea
versos, rezos a Dios, votos obscenos.
Esa mujer, flor de melancolía
que ríe de mis pálidos recelos,
la única entre todas a quien di
caricias que jamás a otra daría.
Esa mujer que a cada amor proclama
la miseria y grandeza de quien ama
y feliz de mis dientes guarda huella.
¡Un mundo, esa mujer! Es una yegua
quizás, pero en el marco de una cama
nunca mujer alguna fue tan bella.
Versión de Mariano Ramos
Soneto del amigo
En fin, después de tanto error pasado,
tantas represalias, tanto peligro,
resurge en otro el viejo amigo
nunca perdido, siempre reencontrado.
Es bueno sentarlo nuevamente al lado
con ojos que contienen la mirada antigua
siempre conmigo un poco atribulado
y como siempre singular conmigo.
Un bicho igual a mí, simple y humano
sabiendo moverse y conmoverse
y a disfrazar con mi propio engaño.
El amigo: un ser que la vida no explica
que sólo se va al ver otro nacer
y el espejo de mi alma multiplica.
Versión de César Conto
Vinicius de Moraes [Rio, 1913-1980] sus poemas articulan lirismo,
sensualidad y reflexión celebrando el amor, el deseo y la fugacidad de
la vida con lenguaje musical, imágenes delicadas e intensa humanidad,
convirtiendo lo cotidiano en gracia.
