5 Poetas Palestinos

poetas_palestinos_para_arquitrave_virtual

 

Pasajeros entre palabras fugaces


 

Pasajeros entre palabras fugaces:

cargad con vuestros nombres y marchaos,

quitad vuestras horas de nuestro tiempo y marchaos,

tomad lo que queráis del azul del mar.

Y de la arena del recuerdo,

tomad todas las fotos que queráis para saber

lo que nunca sabréis:

cómo las piedras de nuestra tierra

construyen el techo del cielo.

 

Pasajeros entre palabras fugaces:

vosotros tenéis espadas, nosotros sangre,

vosotros tenéis acero y fuego, nosotros carne,

vosotros tenéis otro tanque, nosotros piedras,

vosotros tenéis gases lacrimógenos, nosotros lluvia,

pero el cielo y el aire

son los mismos para todos.

 

Tomad una porción de nuestra sangre y marchaos,

entrad a la fiesta, cenad y bailad...

luego marchaos

para que nosotros cuidemos las rosas de los mártires

y vivamos como queramos.

 

Pasajeros entre palabras fugaces:

como polvo amargo, pasad por donde queráis, pero

no paséis entre nosotros cual insectos voladores

porque hemos recogido la cosecha de nuestra tierra.

tenemos trigo que sembramos y regamos con el rocío de nuestros cuerpos

y tenemos, aquí, lo que no os gusta:

piedras y pudor.

 

Llevad el pasado, si queréis, al mercado de antigüedades

y devolved el esqueleto a la abubilla

en un plato de porcelana.

tenemos lo que no os gusta: el futuro

y lo que sembramos en nuestra tierra.

 

Pasajeros entre palabras fugaces:

amontonad vuestras fantasías en una fosa abandonada y marchaos,

devolved las manecillas del tiempo a la ley del becerro de oro

o al horario musical del revólver

porque aquí tenemos lo que no os gusta. marchaos.

Y tenemos lo que no os pertenece:

una patria y un pueblo desangrándose,

un país útil para el olvido y para el recuerdo.

 

Pasajeros entre palabras fugaces:

es hora de que os marchéis.

Asentaos donde queráis, pero no entre nosotros.

Es hora de que os marchéis

a morir donde queráis, pero no entre nosotros

porque tenemos trabajo en nuestra tierra

y aquí tenemos el pasado,

la voz inicial de la vida,

y tenemos el presente y el futuro,

aquí tenemos esta vida y la otra.

 

Marchaos de nuestra tierra,

de nuestro suelo, de nuestro mar,

de nuestro trigo, de nuestra sal, de nuestras heridas,

de todo... marchaos

de los recuerdos de la memoria,

pasajeros entre palabras fugaces.

 

Mahmud Darwix [محمود درويش] [Al-Birwa 1941 - 2008], fue considerado el poeta nacional palestino y uno de los más célebres literatos árabes contemporáneos. En su trabajo, Palestina se convirtió en una metáfora de la pérdida del Edén, el nacimiento y la resurrección, así como la angustia por el despojo y el exilio. Fue el segundo de ocho hijos de una familia originaria de la aldea de Al-Birwa, a 12 km de Acre, en la zona de la Palestina histórica que hoy es Israel. La aldea fue destruida por el ejército israelí en 1948 y la familia se exilió en Líbano, donde residió durante un año, tras lo cual volvió a entrar clandestinamente en el territorio del recién creado Estado de Israel, estableciéndose en la aldea galilea de Dair al-Asad y luego en la de Al-Yadida. Mahmud repartió sus estudios primarios entre el Líbano, estas dos aldeas y una tercera, Kafr Yasif, donde huyó su familia tras ser descubierta su residencia ilegal en Al-Yadida. En esta última completó su educación secundaria. Tras acabar la secundaria ingresó en el Partido Comunista de Israel, trabajando como coeditor de su revista Al-Fayr (الفجر, La Aurora), al tiempo que empezaba a publicar poesía en el diario Al-Yadid (الجديد, El Nuevo), del que llegó a ser también editor, y la revista Al-Ittihad (الاتحاد, La Unidad). Entre 1961 y 1970 fue arrestado en numerosas ocasiones por las autoridades israelíes a causa de sus escritos y de su actividad política contra la ocupación de Palestina. Finalmente, salió del país hacia Moscú, desde donde iría a El Cairo primero y luego a Beirut. Allí ingresaría en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), trabajando en sus secciones de investigación y publicaciones. Fuw miembro del comité ejecutivo de la OLP (se le consideraba internacionalmente el «ministro de Cultura» de un futuro Estado palestino) hasta su dimisión a raíz de su discrepancia con los Acuerdos de Oslo (1993). Vivió entre París y Túnez a raíz de la invasión israelí del Líbano (1982), y empezó a dirigir la prestigiosa revista literaria Al-Karmel (الكرمل, El Carmelo) y presidió la Liga de Escritores y Periodistas Palestinos. En 1996 regresó brevemente, por primera vez desde su marcha al exilio, a su Galilea natal, con el fin de visitar a su madre. Vivió entre Ammán y Ramala desde ese año, y siguió dirigiendo Al-Karmel. En 2002, durante el asedio del Ejército israelí a la ciudad de Ramala,  recibió la visita de una delegación del Parlamento Internacional de Escritores, presidida por el novelista norteamericano Russell Banks y compuesta, entre otros, por los premios Nobel José Saramago y Wole Soyinka. Igualmente, su testimonio como víctima lúcida de los conflictos de nuestro tiempo ha sido recogido por Jean-Luc Godard en el film Notre musique (2004). En 2006 visitó España, donde leyó su poesía en Córdoba) y Madrid. Falleció el 9 de agosto de 2008 en un hospital de Texas, tras una operación a corazón abierto.

 

 

Qibya


 

Una noche de luna llena

las balas surcaron los caminos y las colinas,

chocaron contra los muros,

golpearon puertas y ventanas.

Iban dirigidas al corazón y las entrañas.

Hubo balas detrás de las piedras,

por los desfiladeros,

en los sacos de arena.

Las balas se esparcían como arrayanes de sangre

y parecían adornos en las paredes.

Las balas y los explosivos arrojan los cuerpos a las hienas.

Sembramos el trigo, no lo recogimos.

Regamos los viñedos, no bebimos del vino.

Vano fue nuestro baño con la fragancia de los naranjos.

Nuestra sangre corre por la tierra y sobre las piedras.

Buscad nuestras manos bajo los ejércitos de hormigas.

Cerrad las puertas,

apartaos de las ventanas,

ocultaos de la luna,

protegeos de la noche.

Las puertas son de madera

y las ventanas no evitan el aire,

la luna, los explosivos

y los colmillos de las hienas.

El corazón siendo de hierro es más débil que la madera.

Los brazos de Fátima rodean a Hasan en un charco de sangre

y de sus padres sólo queda una camisa hecha jirones.

Búscales bajo las piedras y luego juntad sus cuerpos.

Sembramos el trigo, no lo recogimos.

Regamos los viñedos, no bebimos del vino.

Vano fue nuestro baño con la fragancia de los naranjos.

Nuestra sangre corre por la tierra y sobre las piedras.

Buscad nuestras manos bajo los ejércitos de hormigas.

La noche se descuartiza entre nuestras viñas y olivos.

 

La masacre de Qibya también conocida como Operación Shoshana se refiere a una acción de represalias llevada a cabo por la Unidad 101 del ejército israelí contra el poblado cisjordano de Qibya en la noche del 14 al 15 de octubre de 1953, que tuvo como resultado 70 víctimas mortales. En la época, la operación fue reprobada unánimemente en el mundo y fue objeto de una condena por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Fue vista como el inicio de la política controvertida de represalias sistemáticas aplicadas hasta la actualidad por Israel. La masacre fue ejecutada por Ariel Sharon. 

 

Jabra Ibrahin Jabra (جبرا ابراهيم جبرا) [Belén, 1919-1994] poeta, novelista y traductor palestino de origen siriaco ortodoxo que vivió la mayor parte de su vida en Bagdad luego de los sucesos de 1948, aun cuando se educó en Jerusalem y más tarde en la Universidad de Cambridge. Jabra tradujo al árabe La rama dorada de James Frazer y buena parte de la obra de TS Eliot.

 

 

Golpe de sol

 

Nacimos de un golpe de sol,

el golpe de una guadaña contra el viento,

el golpe de un cuerno contra la piedra.

Arrojamos la placenta a los perros

y el alma dentro de una pileta de penumbras.

Como las mujeres pobres, bordamos

nuestros labios en la trama del silencio.

Impuros fuimos a la oración de la tarde

en el jardín de flores y las memorias de la infancia.

La arena es nuestro alimento y el forraje del caballo.

Trepamos la arena entre jadeos y destrozados, volvimos.

No había pruebas de nuestros nombres 

salvo un alfabeto que no aparece en el diccionario,

no hubo rastros de nuestros antepasados

excepto el silencio de los perros en la puerta.

Nos rebajamos hasta el cordón de los zapatos

y nos atamos al pelo de nuestras pestañas

y a las colas de los cometas.

Nos arrastramos como perros ante la puerta

agachados sin alegría ante la flor

y la flor es el sacrificio sangriento del mediodía.

Esparcieron nuestra harina por todas partes

y la desesperación fue como hierro en los dedos.

Concédenos respiro para que podamos reconocer nuestra sombra

y nuestros cascos puedan crecer.

Una campana gigante pende sobre nuestra cabeza,

una campanada persistente nos hace perder la senda,

rezamos en silencio en el gran repique sobre los labios de los muertos.

Tómanos de la mano y por la cintura sosténnos por el pecho:

el polvo y el fuego nos son familiares.

Nuestro dedo, húmedo para conocer de dónde viene el viento

está herido por preguntas sin fin.

Hicimos juegos tontos con nuestros nombres

y confundimos desnudez con los botones de la camisa.

Empujamos las plegarias como cerdos por delante de nosotros.

Atamos los burros a los tobillos de los chicos

y el otoño al verano para calmar los escalofríos.

Nos llaman de detrás de nuestras habitaciones

con una voz escandalosa que nos avergüence estar desnudos;

nos llaman con una voz que separa la madera del bambú

Lleven nuestra oración así podremos rezar más allá de los límites del deber y nuestras almas permanecerán firmes en nuestros cuerpos.

El almuerzo es amargo

la cena, seca como piedra,

y el silencio fluye como la menstruación entre nuestras piernas.

Oramos para aplastar los cálculos renales

y para romper el pan de nuestra cena.

No habrá inmunidad para el canto rodado

o la rosa todos yacen bajo el rango del trueno.

Nacimos en las dobleces del labio

y de la pestaña nacimos del golpe del cuerno contra la piedra. 

 

Zacarías Mohamed [Nablus,1951], hizo estudios de literatura árabe en la universidad de Bagdad y vive en Ramala, donde editó, junto a Mahmud Darwix la revista Al-Karmel, donde hizo parte del consejo de directores del Centro Cultural Sakakini, destruido por las fuerzas armadas israelitas.

 

 

Te quiero como ama la muerte


 

Más pesado,

más bajo,

cargo con mi experiencia y me marcho.

Mientras seas la cima del mundo,

mientras la superficie de la tierra sea convexa,

descenderé y me alejaré,

descenderé y me alejaré.

 

Un día las arenas movedizas me engullirán,

me hundiré poco a poco

en la oscura eternidad de tu amor,

perderé el conocimiento,

me esconderé de las miradas,

las masas asistirán a la celebración de mi muerte,

los aventureros y los poetas me envidiarán

y tú arrojarás una nueva joya

al cofre de tus mártires.

 

Te quiero,

no te arrepientas,

no tiendas la mano para socorrerme,

permíteme quererte

como ama la muerte.

te quiero como ama la muerte. 

 

Samih al-Qasim [سميح القاسم] [az-Zarqa, 1939], poeta palestino de nacionalidad israelí ha sido encarcelado en numerosas ocasiones por su actividad política a favor de la causa palestina. Pertenece al Partido Comunista Hadash desde 1967 y ha colaborado en numerosos periódicos desde que la ideología panarabista de Nasser causó en él honda impresión. Su poesía está relacionada con la Nakba, la lucha árabe y palestina para liberar sus territorios de la influencia extranjera, el nacionalismo y otras tragedias. En la actualidad es editor del periodico Koul al Arab en Haifa donde dirige el Centro de Artes Folckloricas. Cada semana puede oírse su voz declamando sus poemas en alguno de los pueblos de Galilea.

 

 

Las cuatro hermanas de Zakaría

 

Cuatro hermanas

trepan solas la colina

vestidas de negro.

Cuatro hermanas suspiran

y enfrentan la maleza.

 

Cuatro hermanas en la oscuridad

leen húmedas cartas.

Pasa un tren que viene

desde Artouf, tras

la fotografía.

 

Un caballo que lleva

una chica desde Zakaría

relincha en la cumbre

y atraviesa la llanura.

 

En el cañón

las nubes pasan lentas.

 

Cuatro hermanas

desde Zakaría, solas

vestidas de negro

en la colina. 

 

Zakaría y Artouf son dos aldeas palestinas de Hebrón, un área cuyos ocupantes fueron forzados a emigrar en 1948.

 

Ghassan Zagtan[Beit Jala, 1954], vivió durante algunos años en Ammán y luego en Beirut y Túnez. Es editor de Al-Shou’ara, una revista de poesía que publica la Casa de la Poesía de Ramala, donde vive. Es Director General del Departamento Editorial y Literario del Ministerio de Cultura de Palestina.