Cuatro poemas

Eugenia Sánchez Nieto


 

Señora del manto negro

 ¿Quién es aquél que ausculta la verdad?

Vamos donde el viento susurra al oído

donde el amor es la ceguera y el olor el encuentro

todos amamos un ilusionista

en las noches busco un lugar donde descargar el pensamiento

en la tiniebla lo persigo.

 ¿A dónde van las palabras?

Al estremecimiento que provoca la muerte

al lugar de la simpleza donde un niño escribe sin reír

atúrdelos, ellos dejarán escaparte.

 ¿Por qué te abriste la camisa?

Por el aire, por el rumor del mar

el océano repetido de muertos

por el viento incansable, que trae remotos secretos

¿acaso no valía la pena

La dificultad de superar lo repetido?

 ¿Para qué todo este tiempo?

Para mirarnos, para atravesar la cuerda más floja

para descubrir la dificultad, los mil rostros sonrientes

¿Quién te nombró señora del manto negro, señora del juicio?

Sorpréndelos, ellos dejarán escaparte.

 

 Liturgia

 I

El hombre colgado con los brazos en cruz

suplicios, desalojos, desprecio por el cuerpo del otro

no hay ni conmoción ni horror

la cultura de la desvergüenza

los prisioneros muestran sus cuerpos derrotados, apaleados

sangre en la pared, en el piso, en las manos

un gran manchón en la fiesta de los encapuchados

muertos con el horror en sus miradas

el abuso como forma de vida, de placer

rostros feroces y sonrientes

imágenes del horror y la risa como aleteo, aleteo bárbaro.

 II

Miradas entrecruzadas, cargadas de perplejidad

el agua nos invade, nos ahoga, nos arroja

el miedo sube una escalera sin fin

el hombre contra la tierra y contra el mar

el saqueo, la tierra no aguanta más.

 

 Exposición permanente

 Templar la piel hasta reventar

golpear, pisotear, horadar hasta el extremo

moretón, hinchazón, herida que sangra

gritos, bostezos, murmullos

el puñal barrena el cuerpo

templar la piel hasta reventar

con sus propias manos, manos que acarician

que golpean como tambor en la noche

manos que esculpen, que fijan lentamente la cicatriz.

Siglos de horror, de trampas, de indiferencia

nadie se opone, todo se vuelve natural

caída lenta  desde la montaña

hasta el azul infinito y la profundidad del océano

con sus bestias maravillosas.

Pieles expuestas, atravesadas

exposición abierta a la mirada

bocas abiertas

templar la piel, colgarla de extremo a extremo

ponerle color, exposición de cuerpos abandonados, ruinosos.

 

 Galería

 Protégeme noche

me interno por  pasadizos interminables

con sombras bailarinas sobre  muros

sin silencio pleno, sería la muerte

sonidos a lo lejos, voces llamando a alguien

sigilosa la noche abre la puerta

los nocturnos, a veces, caminan por una cuerda floja

esperan un roce o un jalonazo

empujados vamos, la noche no tiene fin

siempre vuelve puntual

evocando…voces, palabras, lugares, rostros

la máscara de cada cual

voy abriendo puertas

el hilo tendido hacia el sueño

sin centinelas, sin juicios

el sueño y sus mil puertas abiertas.

 

Eugenia Sánchez Nieto (Bogotá 1953), filosofa de la Universidad Nacional de Colombia. Libros publicados: Que Venga El tiempo Que Nos Prenda, Ulrika Editores, Bogotá 1985, Con La Venia De Los Heliotropos, Ulrika Editores, Bogotá 1990 y los cuadernos “Las Puertas De Lo Invisible”, Departamento de Publicaciones - centro Colombo Americano, Bogotá 1993 y “Visibles Ademanes”, colección viernes de poesía, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá 2004;  “Dominios Cruzados” Editorial Caza de Libros, 2010, Ibagué, Tolima. “Visibles Ademanes – antología” Colección un libro por centavos, Universidad Externado de Colombia, Bogotá 2013.  Sus poemas han sido publicados en diversas revistas, periódicos y antologías nacionales e internacionales.