Dos poemas

Ilhan Berk


Murallas

Sois de estirpe real
yo nada sé de imperios.
Un día nos daremos cuenta de que estamos en los bazares
en los bazares Constantino VI,

la mano de San León,

las sandalias de Cristo,

esa cara suya de no sé qué en los bazares,

delante de las casas el obelisco godo,

los soles del Monasterio de Balikli delante de las casas,

Estambul no había caído aún se freía muy buen pescado
no había modo de que Estambul cayera.

Retiramos de la circulación todas las monedas

acuñadas con nuestro nombre

no acuñamos monedas nunca más
no aceptamos ni los medallones de Beato Majano

ni los de Paolo Bellini, los rechazamos todos,
no necesitamos para nada las murallas nadie las necesita
miren eso sí que es cierto nadie necesita una cosa así
vuestros antepasados no se quedaron cortos

 a la hora de levantar murallas 
no bastaba nuestra infelicidad.

Estambul no volverá a verme nunca más.


Menos

Una mañana nos despertamos

y encontramos todas las puertas cerradas

todas las calles ocupadas
No me recobraré fácilmente
Creo que aquellas calles

no irán a dar ya nunca más

a ningún sitio sin ti
Sin ti una ventana no abrirá al mar

no intentará detenerse

delante de tu casa fácilmente
A la lluvia no se le ocurrirá llover porque sí 
Si te fueras donde podrías ir aún no lo sé
Estar en Bizancio acaso esté bien

acaso esté mal

acaso no puedo ni decir esto
A mí no me gustan las calles sin tiendecitas ni cafés

tampoco me gustan las habitaciones ni las paredes
No me gustan ni pizca los reyes
Supongamos que lo que dijiste resultara cierto,

demos por sentado que la primera vez

saliste de nuestras calles por primera vez
Nada de parrillas, nadie fríe pescado
Estás en una calle
No hay lechugas verdes

Un montón de cosas no van bien

con el ser humano 
Digamos que estás en un momento así
Que Constantino te ha cedido todas las aguas
Esto no es cambiar el universo
No lo es.


Versiones de Clara Janés y Çagla Soykan

Ilhan Berk [Maniza, 1918-2008] estudió en el Instituto de Educación de Gazi y se licenció en francés, en Ankara, en 1945. Fue maestro en escuelas de primaria y luego traductor. Sus primeros poemas, dominados por los ideales de libertad e igualdad, reflejan la vida en el campo, el trabajo industrial y la dureza de la vida urbana, así como su amor, esperanza y exuberante alegría frente a la vida y el mundo. Libro de Estambul, que incluía “Mitologías”, recibió el Premio Behçet Necatigil. Buenos días Tierra (1952), Canto de Turquía y Köroglu (1955) tratan del sentido de la poesía, apartándose del expresado por el Segundo Nuevo, escuela poética entonces dominante. Entregado a una poesía cuya belleza deriva sólo de la imagen, la metáfora y, en último término, del lenguaje mismo, se opuso a la “poesía tipo relato”. Abierto a la poesía occidental contemporánea, contribuyó a difundirla con sus traducciones y antologías. “Actualmente, la poesía moderna se construye sobre la variedad de una estética nueva y rica. En Ezra Pound, imagen y oscuridad; en Saint-John Perse, lenguaje y estilo; en René Char, el reino irracional”, afirmó. A ese periodo pertenecen Mar de Galilea (1958), Escritura cuneiforme (1960), Pabellón real Galeón egipcio (1961), con numerosas imágenes de las antiguas civilizaciones (Homero, Mesopotamia, el antiguo Egipto…) y referencias a la Biblia, entretejidas con la vida de las minorías de Beyoglu, las impresiones de la vida callejera de Estambul y Ankara, la sexualidad, la naturaleza, el aburrimiento, la soledad y la muerte.  Si en un comienzo construía poemas extensos, al modo épico, pasó luego a poemas cortos o a adoptar alguno de los géneros de la poesía clásica.

La poesía de Berk evolucionó desde sus aproximaciones a la épica socialista hasta las visiones oníricas de una lírica eróticia muy personal, que hacia visibles los sujetos del texto rompiendo su sentido. Las raíces de su poesía, como hemos sugerido, están en la mitología y en una síntesis de las tradiciones orientales y occidentales pretendiendo crear una aproximación posmoderna. Historia, geografía, artes visuales, ciudades como Estambul, Paris o Ankara nutren su poesía y sus asuntos se sostienen en un vocabulario que incluye coloquialismos como términos musicales o nombres de plantas.

Como sostuvo Abidin Dino, pintor y crítico de arte, “la palabra clave de Ilhan Berk parece ser mirar”. En efecto, Ilhan Berk fue un dibujante inspirado.

MY/CJ