¿Qué ocurre cuando una cultura se aleja lenta y profundamente de sus raíces? ¿Hay alguna cosa que no sea cultura? La "mala" cultura, ¿se inscribe igualmente en la cultura? Y la cultura que es radicalmente distinta, la que se siente como hostil, ¿es cultura a pesar de todo? En 1825, al final de su vida, Goethe escribió una carta a Carl Friedrich Zelter, que moriría antes que él.
"Mi querido amigo, en el presente todo es ultra, todo tiene una trascendencia continua tanto en la forma de pensar como en la de actuar. Leer más...
Mensajes directos, pensamiento incisivo y crítica airada contra un sistema injusto: mientras en la calle la palabra se pone al servicio de la reivindicación, una oleada de poemarios coincide en la dimensión moral y política de la literatura. Piden un pellizco de ingenuidad y una piel que no sea como la coraza de un paquidermo inconmovible. Quieren conservar en sus labios las canciones más ruidosas contra los tiempos de silencio. Siguen creyendo que una de las misiones de la poesía es enfrentarse al poder. Escriben poemas sin disfraces, contestando a la injusticia y el cinismo. Han bajado de las torres de marfil para ponerle luz a este borrón de negrura y se han encontrado con las plazas tomadas. Leer más...
Fadjen es un toro español llamado "de lidia", cuyo destino era morir en una corrida. Nació en Febrero 5 de 2010 en la ganadería Domecq y Christophe Thomas lo compró cuando tenía tres meses, en el sur de Francia. Vive en el campo, pasea con su amo por el pueblo, se deja acariciar por extraños y los niños se le acercan.
Es más manso que un perro faldero y no le asustan ni los coches, ni los bares, reconoce algunas palabras, sabe que significa NO, saluda a su dueño cuando llega en el coche y dice MU. Y es un símbolo de quienes luchan contra la barbarie de las corridas de toros violentas.
Cuando escribo en prosa se entiende lo que digo, pero mis versos no valen un kilo prieto. No obstante, en prisión hice poesía obligado por las circunstancias. No había allí ni belleza de mujer, ni colores (en la prisión todo es dolorosamente gris), ni música, por lo que nos vimos obligados a crear armonía y bizarría a golpe de cadenciosas figuras alegóricas.
Incluso hubo un tiempo en que se decía muy en serio que quien no balbuceaba francés, no tenía un conocimiento básico del psicoanálisis ni había escrito al menos un poema, nunca había pasado por la prisión de Isla de Pinos. Leer más...