En La Orilla del Tiempo

Alvaro Bejarano, que lo conoce plenamente en su personalidad y en su obra, (de 1947 a 1976 editada por Podenco, en Cali) ha hecho el profundo elogio de Rogerio Tenorio, un poeta del Valle del Cauca que continúa la tradición de los mejores cantores de esa tierra inspirada, y que prolonga el estilo y la escuela de generaciones como la de Piedra y Cielo, aunque sus supervivientes desconfíen de sus seguidores. Pero es que ellos no se identifican con la filiación de poemas como Si yo no amara.

Si yo no amara, viviría
libre y viajero como el viento;
pero la rosa del lamento
¿qué caminante cortaría?

Por añorar los tiempos idos
siento la aguja de la pena,
y me pregunto: ¿Cómo era
aquel ayer desvanecido?

Fue como andar entre jardines
pero ignorando la ternura
de recoger con mano ruda
un albo ramo de jazmines.

Rogelio Echavarría, / El Tiempo, Bogotá, 9 de Marzo 1976