Amanecer

De palomas en fuga y marchitos sueños

está hecha la substancia del habitante de las calles,

de amaneceres descoloridos y cálidos cuerpos

el retiro a su refugio.

Un olor generoso a semen

un aire espeso de respiraciones secretas

rodea su lecho revuelto

cuando la flauta convida al abandono

y la noche viajera se aleja.

La amarga ternura del vómito

y los ángeles azules de ojeras

flotan en el fuego de su aliento de fiebre.

Afuera

el día martillea en las fábricas

los trenes desfloran la mañana transparente

y el aroma del pan fresco

se confunde con el húmedo olor de los mercados.

Es el día de diamante

eterno en su vaivén y rebosante de preguntas

caminando con ásperas botas

sobre la losa que cubre al solitario durmiente en su tumba.