Edith Söderggran

Vierge moderne

No soy mujer. Soy un neutro.
Soy un niño, un paje y una audaz decisión,
soy un rayo riente de un sol escarlata...
Soy una red para todos los peces glotones,
soy un brindis en honor de todas las mujeres,
soy un paso hacia la casualidad y la perdición,
soy un salto en la libertad y en el yo...
Soy el murmullo de la sangre en el oído del hombre,
soy un escalofrío del alma, nostalgia y negación de la carne,
soy un letrero que anuncia la entrada a nuevos paraísos.
Soy una llama, inquisitiva e intrépida,
soy un agua, profunda hasta la rodilla pero audaz,
soy fuego y agua en unión sincera sin condiciones...

Dios

Dios es un lecho,
en él descansamos extendidos en el universo
puros como ángeles, respondiendo con ojos
de un azul de santo al saludo de las estrellas;
dios es una almohada en la que apoyamos la cabeza,
dios es un soporte para nuestro pie;
dios es el agua estancada de la eternidad;
dios es la fecunda simiente de la nada
y el puñado de ceniza de los mundos quemados;
dios es las miríadas de insectos y el éxtasis de las rosas;
dios es un columpio vacío entre la nada y el universo;
dios es una cárcel para las almas libres;
dios es un arpa para la mano de la más violenta cólera;
¡dios es lo que el anhelo puede hacer bajar a la tierra!

La luna

Qué maravilloso es todo lo muerto
y qué indescriptible:
una hoja muerta y un hombre muerto
y el disco de la luna.
Y todas las flores saben un secreto
y el bosque lo guarda,
y es que la órbita de la luna en torno a la tierra
es la ruta de la muerte.
Y la luna teje su maravillosa tela,
la que aman las flores,
y la luna teje su fantástica red
en torno a todo lo que vive.
Y la hoz de la luna siega flores
en las noches de finales de otoño,
y todas las flores esperan el beso de la luna
con infinito anhelo.


Edith Söderggran (San Petersburgo, 1892-1923), poeta finlandesa, vivió durante su niñez en una zona de influencia rusa, pero hizo estudios en un colegio alemán, lengua en la cual escribió sus primeros poemas. Sufrio de tuberculosa desde su juventud, pasó varios años en sanatorios y murió de esta enfermedad. Traducciones de Francisco Uriz.

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